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Miércoles – Dias de Radio 17

01/02/2008

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En mi post anterior, hablé sobre lo que fué conseguir la visa y el dinero para costear mi viaje para ver a Soda Stereo en 1997, en la ciudad de Caracas, Venezuela.

El Día del Viaje.
Como aún laboraba en el turno de la noche, no me quedó otra alternativa que llevarme mi equipaje a la estación la noche anterior del viaje. Esa noche casi no dormí bien. Luego de mi turno en la X102, me quedé planeando mentalmente como queria pasarmelo durante el fin de semana.
Al amanecer, tomé un taxi para el aeropuerto.
De inmediato, busqué a uno de esos ´tigueres´ que cambian dólares, ya que me quedaban 4 mil pesos en moneda dominicana y debia llevarme moneda gringa.
Resuelto ese caso, allá me encontré con varios amigos, los cuales no sabia que irian, pero eso me alegró aún más.
Ese 04 de Septiembre de 1997, sucedieron muchas cosas.
Sin sospecharlo, en ese viaje se abrió una puerta que hasta el día de hoy permanece abierta: mi amistad con Joel Reyes Colón, actual director de Radio Disney en Santo Domingo (esta es una franquicia internacional de radio). También me encontré con varias personas del medio rockero local. Tomás Alvarez de Cerobit, por ejemplo.

En El Avión.
La compresión del aire en el fuselaje de un DC-10 de ALM Airlines me dió la bienvenida, con rostros conocidos. Eramos casi 300 dominicanos, repartidos en par de vuelos, los cuales harían escala en Curazao y de allí al Aerpuerto Simón Bolivar, ubicado en el Estado Vargas, municipio La Guaira del sector Maiquetia, en Venezuela. Verdad que se aprende mucho cuando se viaja? 🙂
Pero al momento del despegue, sentí como mis oidos se llenaban de aire, y un zumbido que no me dejaba pensar mucho.
Ya en el aire, ´veia las nubes cuál si fueran copos de algodón´ (frase tomada de ´El Nicho´, Luis Dias, pero en el momento daba tumbos en mi cabeza). Todo era extenso y temblor.
Mi compañero de asiento, ese fatal, no sé como supo que era mi primera vez que tomaba un avión, pero se pasó todo el viaje dandome ánimo con frases como: ´No te apure, esta vaina se va a caer ahorita´. Pero fue prueba superada.

En Curazao.
Al arribar en el Aeropuerto Internacional Hato de Curazao, la pequeña colonia holandesa, me recibió con una bofetada convertida en calor. Muchos colores y música a lo lejos es lo que pude percibir, acto inmediato que pise suelo.
En la sala de espera, tuvimos dos graves noticias:
* Al ser un vuelo de escala, debiamos esperar 4 horas, para abordar el siguiente vuelo hasta Venezuela.
* Ya repuestos de esa mala nueva, en los televisores veiamos imágenes de la Madre Teresa de Calcuta, de cuyo fallecimiento, la prensa internacional se habia hecho eco. Una semana justo después de aquel fatídico accidente, donde había perecido Lady Di y Dodi Al Fayed.

Durante esas 4 horas, me dediqué a husmear un poco en las instalaciones del aeropuerto. Mucha mercancía, muchas tiendas, muchos turistas, y mucho bullicio.
En un instante de hastío, saqué un libro de mi mochila y me dediqué a leer plácidamente. Pero no duré mucho, salí de nuevo a recorrer pasillos y tiendas. En esas me encontré con Joel Reyes Colón y Alberto Dujarric, baterista en ese entonces de Tabu Tek. Conversamos un poco de todo: el viaje, soda, Lady Di, música, Curazao, etc.

Hora de Abordar.
Apróximadamente, a las 4pm, estabamos filosofando sobre el origen de la canción ´La Ciudad de La Furia´. Yo argumentaba que cita claramente el caso de Icaro y su hijo Io en la mitología griega… ´con la luz del sol, se derriten mis alas…´
Cuando por fin, los alto parlantes anunciaban el vuelo que nos llevaria a Venezuela. Pero, horror! debiamos hacerlo en un avión de hélice!!! Me tocó de nuevo el compañero odioso que hizo más comentarios sobre el estado del tiempo. Curiosamente, el arte del interior en el disco ´Soda Stereo – Comfort y Música para Volar´, esta ilustrado con las mismas imágenes del manual de instrucciones para colocarse el cinturón y la mascarilla de aire, que estaba frente a mi asiento en el avión que viajaba.
En el aire, sentía como la ´frágil´ nave se dejaba bambolear por el viento caribeño, y veia el horizonte a lo lejos con tintes de rojo y amarillo. Del lado de mi ventanilla, podia ver uno de los motores de la hélice, de cuyos orificios del cobertor del motor, se notaba una leve mancha de aceite negro. ´Nos jodimos!!!´, pensé.

(continuará).

pb