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Dia de Reyes.

01/04/2008
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Era casi un ritual, escuchar desde tempranas horas las cornetas de los amiguitos vecinos. Tambien los RAT-AT-AT-AT-AAAATT…!!! de las metralletas de jueguete, asi como los pitos de las muñecas de las niñas. Sobre todo, esas muñecas de niñas pobres, que al ponerlas boca abajo, emitian un sonido chillón, por la presión del aire de un pito, pegado a la espalda.
Pero el tormento mayor, ocurría al levantarte, cuando al pie de un viejo arbolito, veias la misma pistolita de agua, y el famoso set de vaquero: una estrella plateada simulando una placa de sheriff, el antifaz (que al ponertelo, parecias más un villano que héroe), y el clásico Colt 45 con la correita y tres balas rojas.

Cuerda grande daba el ver a la calle, que al vecinito más jodón del barrio, si le dejaban esa bicicleta que tantas veces veias por el canal 11 ofertada en el mundo del juguete, ´todos los juguetes del mundo´. Y de paso, un nintendo con Super Mario Bros y Duck Hunt. Pistola incluida.

Parte del rito del Día de Los Reyes Magos, consistía en salir de tu casa, con todos los corotos y chucherias que te dejaran tus padres, y pasear casa por casa, enseñando los frutos cosechados como niño bueno.

Algo destacable, es que si el día 25 de diciembre los adultos no cocinan porque reciclan la cena del día anterior, no menos cierto es que los días 06 de enero, las madres estaban de pláceme: a ningún muchacho le daba hambre, solo por andar con los ´marvao´ juego pa´rriba y pa´bajo!!!.

Pero las cosas cambian. Esa ilusión de saber quien te ponia los juguetes debajo del arbolito, se ha perdido. En la noche de los tiempos, se pierde el recuerdo de aquel rifle (de juguete, of course),  que no bien lo habia destapado de su estuche, cuando por la brusquedad de la euforia, CRACK! le rompí el gatillo!!!

Ya no es igual. Solo las gracias me queda darle a mis padres, por mantenerme viva la emoción de cada 05 de enero en las noches, cuando no queria ir a dormir, y no precisamente porque el cuco venia a comerme.

Ahora comprendo que en verdad, los verdaderos reyes, fuimos los niños que crecimos con esa ilusión, ya pérdida.
Esos recuerdos valen!!!

pb