Posts Tagged ‘cigarrillo’

13 meses.

10/23/2013

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Dejé de fumar un día de septiembre. Estaba soleado y era fin de semana largo… Casi me dá una sirimba subiendo una loma en la finca de mi abuelo. Me asusté. Luego de darme un baño y comer, estaba igual. Me dije que si eso era por el cigarro, que se fuera a la mierda ese vicio. Al otro día, no fumé. Y dije que a lo mejor podría aguantar al día siguiente. Quizá compraría o no. Y seguí en esa onda. Peeero algo importante. Cuando uno bebe romo/café o está en coro (que para el caso es la misma vaina), la ansiedad te ataca. Pues yo no suspendí nada de eso. Solo me dije que eso no afectaría mi propósito de que si volvía fumarme otro cigarro, me moriría para siempre. Y así es como ya llevo 13 meses sin fumar.

Pero debo decir que mi realidad con el cigarro era terrible. Fumaba un promedio de 60 cigarrillos por día. Así mismo! Una grande y una media, en días regulares. Si me iba de coro en bares o cherchas, eran casi 80 vainas de esas que metía. De mas está decir, para los que conocen el vicio, es que antes y después de comer fumaba, si bebía de a duro fumaba, si iba o terminaba el #2 fumaba, y antes de acostarme y al levantarme fumaba. O sea que siempre fumaba. De hecho, podía no tener dinero para comer o la gasolina del carro, pero lo del cigarro debía estar ahí. Vicio endemoniado.

Pero en fin, que luego de decirme a mi mismo: “Mi mismo, vamo a eto!”, fue que empecé a comprender lo realmente terrible de ese hábito. Solo con poder respirar, saborear y no heder a diablos, ya está todo dicho. Y no pienso devolverme.

pb.

Por Ejemplo.

04/18/2010

Si ombe, por ejemplo.

En cada hombre que deja la vida tras las bocanadas de un cigarrillo; en la señora que reparte bendiciones con cada tratados biblicos que entrega; en el cobrador de guagua que nos oferta mejores destinos, pidiendonos ir ´pegaitos como anoche´; en la banca de loteria dela esquina, que nos acerca mas al sueño de ser un ´nuevo rico´; en cada una de estas estampas, de seguro encontraremos a ese Dominicano que creiamos perdido.

Si Ud.  no se encuentra ilustrado en cada una de estas imagenes, entonces montese mas a menudo en transporte publico, juege la loto siempre que pueda, no rechace a la doña que le pasa un papelito ofreciendo salvacion. todo esto lo vemos a diario.

Recuerde: Ser peaton en Santo Domingo es otra forma de deporte extremo.

pb

Conversación #1739.

11/11/2009

mendigo

El hombre estaba sentado en la acera de la calle, justo al lado del colmado ´el que se fué y volvió´. La silla plástica que ocupaba, delataba el trajín de la misma, en horas nocturnas, con sus patas cuarteadas por el efecto de arrastrarlas ´un chin ma´ pa´lla de la entrada, pol favol´.
En la mano derecha del hombre, un cigarrillo, Montecarlo. En la izquierda, un trago de ´Ron Palo Viejo´. Su ropa, delataba no menos que el mismo estilo de vida que la silla: zapatos rotos, pantalones sucios de lodo, camisa de un color incierto y en la cabeza, una gorra, sabrá Dios de que equipo de pelota o partido político. El hombre solo esperaba su próxima victima, para el siguiente cigarro o ´chatica´.

Al otro lado de la avenida, la mujer esperaba tener paso para cruzarla. Con su palo en mano, para no abusar de su rodilla derecha, hacia equilibrio con la funda que cargaba, llena de corotos. La ropa no delataba nada, lo decía todo. Venía de su diaria faena, debajo del semáforo de la Independencia con Lincoln, pidiendo la limosna correspondiente entre el rojo y rojo, cuando los vehiculos se detenían.

– Hola muchacha, como tu tá?, preguntó el hombre con cierta confianza.

– Aquí con gana e´ rapá…

pb

Ido.

09/16/2009

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El hombre llegó temprano a su trabajo.
Mientras esperaba a que abrieran los portones de la compañia donde laboraba, se sentó quietamente a observar el paso de los transeúntes, fumando un cigarrillo. Marlboro, no light.
A su lado colgado del hombro, llevaba su vida. O parte de lo que le mantenia vivo: un bulto con un montón de facturas y papeles de oficio.
´Que mardita cuerda tengo!´, parecia decir su rostro adusto, todo por levantarse temprano.

Miró uno, dos, tres, cuatro polincuentes sobre una camioneta.

Divisó un ´loco manso´ haciendo el intento de acercarsele para pedirle ´algo´.

Delineó varias curvas, envueltas en telas, con dos piernas al final, de varias féminas pérdidas en los afanes diarios y matutinos.

Olió y degustó los yaniqueques que a pocos metros se escuchaban hervir en un caldero, en cuyo interior el aceite era casi tan negro, como el exterior del recipiente.

Cuando en los alrededores no hubo mas nada que mirar, oler, desear o respirar, el hombre se incorporó. Ya de pie, sintió que algo le faltaba. La mente se le nubló con la idea de que alguien le había arrebatado el bulto que llevaba en el hombro.

´El Loco errr diablo ese!´, fue lo único que le llegó a la mente.

A toda prisa, intento ubicarlo en los alrededores, hasta que lo vio con medio cuerpo metido en un tanque de la basura, ´joceando algo´ para el desayuno.

– Mira hijo´etumalditasentencia! onde ta´el bulto que yo tenia al lao?! – le preguntó.

– Amigo yo no se! – dijo el ´loco manso´.

– No te haga coño, que yo te ví ahorita cuando me pasate por el lao´, y te me quedate mirando!

– Pero uté dice ese bulto que tiene colgando ahí? – dijo el ´loco´, señalandole al hombre, su hombro izquierdo.

pb

AnecBlotario – Car on Fire (08).

12/10/2008

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La mujer se despertó temprano. Reviso su agenda del dia mentalmente.
´Diablo cuanta vaina tengo pa´hoy´, pensó.
Ya a media mañana, el stress iba lejos.

Almuerzo familiar al mediodia, llamadas pendientes del trabajo, y un dolor en los pies que solo auguraban una noche de dolores y calambres.

A las 4:17pm exactamente, bajo un sol abrazador y el calor propio del asfalto, la mujer bajó el cristal de su vehiculo y encendió un cigarrillo.
Cada bocanada le ayudaba a disipar las presión del dia.

La mujer terminó su cigarro apresuradamente y echó la colilla en una bolsita para basura, colgada del lado izquierdo del guia. Todo para responder una llamada de trabajo.
Al detenerse en un semáforo, con todo el instinto femenino del dia a dia, rebusco entre su cartera, un protector para labios. Al levantar la cabeza, un agente Ñamet le hacia señas.

´Y que fue lo que hice ahora? Solo eso me falta, que me pongan un multa´, pensó la mujer.

– Señorita, pero usted esta cogiendo fuego y ni cuenta se ha dado´, dijo el agente.

Mufa, bajo la presión del dia, habia olvidado apagar la colilla, casi provocando un ´colillicidio´ por fuego, dentro de su propio auto.
Por suerte, el Ñamet, no la multó.

pb